Autopublicar no es algo nuevo

Da igual si piensas lo contrario

Mucho se habla hoy en día sobre si autopublicar es algo mal visto por personas que también forman parte del gremio de los escritores. Pero, ¿tienen razón en verlo así?

Cierto, que tener una cadena de distribución garantizada, ayuda a evitar dolores de cabeza con parte del proceso. Sin embargo, tampoco romanticemos la realidad, el proceso de la autopublicación tiene varias caras, aquí haremos referencia solo a una ínfima parte.

Por partes:

1. Autopublicar no es una gran elección en muchos sentidos: Primero, sin editores de oficio (que no siempre profesionales), correctores del mismo calibre sin los que tus libros tienen errores, tramas débiles y cubiertas no tan atractivas que no siempre ahuyentan lectores, pero influyen.

2. El mercado está sobresaturado de personas que intentan (a saber por qué) también publicar una historia en la que creen. ¿Significa esto que son buenas? Algunas sí, otras no, todo dependerá de los que busquen los lectores.

3. Te falta hacer el famoso «marketing» del que todo el mundo te habla, pero que nadie te enseña o indica como hacer y que no siempre es lo mejor. Puedes hacer un gran marketing, vender muchas copias e igual haber escrito un libro sin valor alguno.

No obstante, también hay cosas positivas, ya que:

1. Autopublicar te entrega un control total sobre la historia que has creado, regalías de hasta del 70% según la plataforma escogida

2. Publicas cuando quieres, sin rechazos, aunque expuesto también a todo lo que pueda llegar desde el gusto propio de los lectores.

Y como se mencionó al principio, autopublicar es algo que existe desde la Antigua Roma, con Galeno circulando sus textos sin intermediarios. Con Gutenberg en 1440. Benjamin Franklin imprimía sus panfletos, Jane Austen pagó por sus copias en 1811, Whitman costeó «Hojas de hierba» en 1855. Proust, Potter… la lista es larga.

El fenómeno ha sido continuo, aunque limitado por costos hasta el siglo XX. El auge moderno llegó con la impresión bajo demanda en los años noventas, los libros digitales (e-books, a diferencia de los lectores que son e-readers) y plataformas como Amazon Kindle Direct Publishing (2007), que democratizaron el proceso y permitieron una explosión global, con éxitos como Cincuenta sombras de Grey o El marciano.

Entonces, si crees que la autopublicación es algo «inferior» o reciente, despierta: siempre ha sido el camino de los arriesgados contra lo establecido.

¿Tú qué opinas? ¿Tradicional o indie?

¡Espero tu opinión en los comentarios!

Foto de Bank Phrom en Unsplash

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