En el ámbito hispanoamericano hay un puñado de títulos cubanos que todo el mundo cita, comparte y discute… aunque una parte considerable de quienes los mencionan jamás ha pasado de las primeras páginas pero seamos menos estrictos, de las primeras cincuenta páginas. Esta visibilidad crea un canon de escaparate que oscurece obras cubanas contemporáneas mucho más arriesgadas, incómodas o simplemente vivas. Sin embargo, valdría la pena confrontar puntos de vista hasta ver si concuerdas o no sobre este tema.
Señalamos algunos libros «de postura» muy presentes en las conversaciones literarias y exponemos unos puntos de vista con respecto a ¿cuáles son aquellas lecturas cubanas contemporáneas que abren las mismas preguntas, pero con más densidad, riesgo o actualidad?. Vamos por partes:
1. El gran nombre y el gran salto
Se repite, hasta cansar, la importancia de autores como Carpentier o Lezama Lima, pero no son menos las ocasiones en que se reduce su obra a un par de frases sobre «lo real maravilloso» o la «densidad barroca», que sí, nadie duda de ellos, pero muchas personas hablan sin haberlos procesado del todo. Mientras, otros narradores cubanos contemporáneos que dialogan críticamente con esa herencia apenas aparecen en las listas generales de «imprescindibles» para el público hispanoamericano.
2. Política de escaparate frente a política de experiencia
Obras como ciertas autobiografías o memorias de figuras políticas cubanas se citan como si todo el mundo las hubiera leído, cuando muchas veces solo se consumen sus titulares, reseñas o adaptaciones audiovisuales. No digamos que todo el mundo lo hace, pero hay «artistas» para todo.
3. El exotismo cómodo
Una parte de la conversación sobre narrativa cubana sigue buscando la Cuba color sepia: rumba, ruina estética, sensualidad y un toque de miseria fotogénica. Nada más lejos que eso, y aunque La Habana, incluso en ruinas, es La Habana, no es el único territorio existente en la Isla ni el único donde encontrar excelentes escritores contemporáneos, con mucho cántico oculto, verdades incómodas, imaginario social y libros que aún viajan de concurso a concurso buscando cierta legitimidad y oportunidades.
4. Canon mediático versus canon íntimo
Las listas de “libros cubanos que hay que leer antes de morir” o “novelas cubanas esenciales” acaban fijando un canon mediático muy útil para el turismo cultural, pero pobre para la experiencia lectora real, pues no solo pierde la oportunidad del hallazgo respecto a esos escritores que pululan en las provincias, sino también de aquellos libros que de una extremo a otro persisten en conseguir un «descentralización» de su comunicación literaria hasta encontrar un verdadero mercado.
No hace falta enumerar los diez títulos que todo el mundo menciona: cualquier lector hispanoamericano mínimamente atento reconocería los nombres que orbitan siempre en las mismas conversaciones, listas y suplementos. Más interesante es preguntarse: ¿Cuáles son los diez libros cubanos contemporáneos que apenas aparecen en esas listas y que podrían redefinir lo que entendemos por la literatura hispanoamericana actual?
Te proponemos que como lector, cooperemos con nosotros y nos dejes tu lista de cuáles para ti son estos diez libros imprescindibles de la literatura cubana contemporánea. Podemos prometer que si recibimos muchas respuestas, intentaremos publicar los títulos más repetidos para evitar duplicaciones.
¿Te animas a hacer tu lista?
Foto de portada en este artículo de Alyssa Strohmann en Unsplash

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