Author: Luis Amaury

  • Concursos, ¿más que premios?

    Concursos, ¿más que premios?

    Cuando se piensa en concursos literarios suele imaginarse el brillo del premio, la foto en los distintos medios de comunicación, la faja en la cubierta. No obstante, para un autor que empieza, el valor real no está en ganar sino en el proceso que le obliga a escribir, revisar, asumir una fecha límite, acostumbrarse a pulir sus textos. No a «tener ideas», no a acumular comienzos brillantes, sino a llegar hasta la última línea, limpiar lo que sobra y aceptar que en algún momento hay que soltar, solo, cuando cuente con la absoluta certeza de que tiene un «material» cuyo valor es intrínseco.

    Escribir es, por lo general, un acto de fe. Los autores principiantes ven la participación en certámenes como una forma de integrar un panorama mayor que valide su obra. Sin embargo, enviar un manuscrito a una editorial es un agujero negro, pues llegar a cumplir el objetivo general con el envío a la editorial suele venir acompañado del silencio editorial. Pero, como el ser humano suele intentar encontrar un culpable y ver un «conflicto» inexistente, ¿quién es realmente culpable de que el tránsito hacia ese «éxito» que se busca, ¿por qué son importantes los concursos no como un medio de legitimación sino de «ensayo y error» para un fin mayor?

    Los concursos literarios no son simplemente una oportunidad de ganar un premio que financieramente, no solo representan estabilidad, posibilidad e inspiración para seguir creando, sino que también constituyen una herramienta estratégica fundamental para el desarrollo y el posicionamiento de una carrera literaria emergente al permitir comprobar en qué lugar se encuentra nuestro desarrollo como creadores y hasta dónde la calidad del manuscrito es perfectible para ese u otro certamen.

    Una de las realidades respecto a este tema es que las editoriales reciben aluviones de propuestas. Y se quiera o no, las editoriales son un negocio, es decir, viven de su producción, por lo que, un manuscrito de autor(es) desconocido(s) siempre compite con la pereza, el desinterés, la falta de tiempo del editor, pero sobre todo con los intereses editoriales y su línea de producción. De ahí que ganar un concurso, o incluso quedar finalista en uno con cierto prestigio, es un filtro de calidad externo, ya que no solo valida la obra, sino también al autor, o sea, es un sello de aprobación. La propia selección en un certamen funciona como un mecanismo de validación interna. Un escritor «validado» (aunque esta no es de hecho la mejor palabra para describirlo) es un escritor audaz, dispuesto a pulir su obra sin el temor de que el esfuerzo sea en vano.

    El propio acto de crear un texto desde cero, implica constancia, disciplina, esfuerzo, pero participar en concursos, además de las aptitudes anteriores, es estrategia, adecuación, ceñirse a determinadas normas de las propias convocatorias a los plazos de entrega, a sus bases técnicas (extensión, formato, temática), entre otras. Pero, como reza un viejo refrán: «El que juega por necesidad, pierde por obligación», por eso no debe verse la participación en los certámenes como una solución definitiva, sino como un medio para un fin, es decir, es un modo de probar la calidad de la obra, el estilo, la voz propia, pero sobre todo, de la historia que se comparte. De forma más clara, concursar es un eterno «juego de dados», no sabemos cuáles serán las puntuaciones finales ni cómo se ha medido nuestra obra. No ganarlo, NO significa que la calidad de lo que se haya concursado es mala, sin embargo, es útil para comparar si realmente estamos en el camino correcto al avanzar en las fases de selección hasta la decisión final de quién ha sido premiado. Ganar el concurso, es además de un gran estímulo, un refuerzo a la inspiración y al trabajo constante, pero contar con ello o pensar en ello como la única solución a la legitimidad o reconocimiento, no es lo más recomendable. Hay que saber gestionar las expectativas con frialdad analítica. Un concurso no es la panacea. La derrota es la norma, no la excepción. Los jurados son subjetivos, a veces políticos y un fallo negativo no implica que la obra carezca de valor, sino que no cumple con los criterios específicos de ese jurado en ese momento.

    Aunque parezca una práctica solitaria, participar en concursos también abre puertas a un espacio de conocimiento antes ignorado, es decir, solo la intención de enviar el texto, hará que se terminen conociendo editoriales, revistas, blogs, o espacios de promoción literaria que buscan textos y que tal vez nunca se habría encontrado de otro modo. Algunos certámenes incluyen antologías, menciones o simplemente un correo de agradecimiento que te recuerda que tu texto fue leído por alguien más.

    Esto significa que todos los concursos sean merecedores de atención ni que aquellos que cobran tasas desproporcionadas, prometen publicaciones poco claras o utilizan el entusiasmo de los «nuevos escritores» prometiendo modelos de negocio discutibles, sean mejores por ello. Es imprescindible antes de enviar, investigar quién organiza, de dónde proviene tal o mas cuál convocatoria, qué resultados previos han tenido los convocantes, qué ha pasado con los ganadores anteriores, cómo se gestiona la cesión de derechos y si el premio compensa el esfuerzo. Tampoco es sano convertir los concursos en la única medida para dar salida al resultado de tanto trabajo, lo promueva una editorial pequeña, una grande, un ayuntamiento o cualquier otra institución o grupo. El concurso es una herramienta, no un juicio absoluto.

    De cualquier forma, si algo se aprende en este camino, es que el resultado de cualquier escritor (tal como se menciona arriba) está en: Respetarse a sí mismo y a su creación, sumándole a ello: constancia, disciplina, esfuerzo, estrategia, adecuación, diversificación, y la postura que se quiera asumir antes el ejercicio de la crítica, porque puede que demore en ganar concurso, pero habrá obtenido una diversidad de juicios que sin rendirse hará que cada página sea cada vez mejor.

  • Redactar, editar, corregir

    Redactar, editar, corregir

    Algunas alternativas y programas útiles

    Si eres escritor, editor, corrector o sencillamente un apasionado por las posibilidades informáticas para trabajar con texto, puedo recomendar desde mi punto de vista, por experiencia, ensayo y error, este listado que dejo debajo con mis comentarios. De cualquier forma, la mejor opinión te la formarás cuando hayas trabajado con todos estos programas. Vamos a explorar una lista de alternativas que pueden ayudar o estancarte en dependencia de tu propia habilidad de acuerdo a lo que quieras conseguir.

    Programas para escribir (redacción)

    Procesadores de texto generales

    Google Docs: Si bien es cierto que es un procesador de texto online que permite la colaboración, el control de versiones y el guardado automático, muchas personas lo utilizan como una alternativa a la diagramación experimentada de InDesign, lo cual no recomiendo, pero si lo que quieres es escribir y guardar en la nube, pues como opción bastante bien, aunque es limitado en su sentido informático en cuanto a formatos. Puedes acceder a él en: https://docs.google.com

    LibreOffice Writer: Sí, es una alternativa libre a Microsoft Word para escritorio (Windows, macOS, Linux), aunque el funcionamiento es básicamente el mismo, cuya libertad consiste en no pagar licencias, se integra perfectamente bien con Windows, pero tendrás que adaptarte a su entorno visual al ser muy diferente a otros procesadores de texto. Puedes utilizarlo o descargarlo en: https://www.libreoffice.org/discover/writer/

    WPS Office Writer: No es que sea la mejor alternativa, pero puede salvarte en caso de que no puedas acceder a un procesador de textos regular o al menos mejor conocido por ti. Como he dicho antes, cambia bastante el entorno y cuesta adaptarse a ellos, encontrar las opciones, pero la finalidad es la misma, además de ser gratis. Puedes encontrarlo en:

    https://www.wps.com

    OnlyOffice Desktop / Web: Es una suite ofimática gratuita con editor de texto, que en su plan gratuito (ya aquí comenzamos con los planes de los que todos queremos librarnos), permite: hasta 3 administradores, usuarios ilimitados, invitados ilimitados, doce espacios de trabajo, 2 GB de almacenamiento de archivos y Soporte para la comunidad ONLYOFFICE. Como ya habrás adivinado, está más diseñado para trabajo en equipo, en una alternativa que a menos que seas una empresa con suficiente capital para invertir en ello, es poco rentable. Puedes investigar en: https://www.onlyoffice.com

    Zoho Writer: Es un tipo de plataforma muy similar a Google docs. Según informan en su propia página: (…) es gratuito tanto para usuarios individuales como para organizaciones. Obtendrás acceso ilimitado a todas sus funciones al registrarte. Sin embargo, si deseas generar documentos automáticamente con datos de aplicaciones o bases de datos empresariales, tendrás que adquirir créditos de automatización de documentos de Writer. Si tiene una suscripción a Zoho One, puede usar los créditos asignados a su cuenta para la automatización de documentos. Cada cuenta de usuario de una suscripción a Zoho One recibe 50 créditos gratuitos al mes. – Procesador online gratuito para documentos largos. Visítalos en: https://www.zoho.com/writer/

    Escritores de novela y proyectos largos

    Aunque existen muchos programas para esta finalidad, igual solo te hablo de los que para mi son más convenientes, no solo por el trabajo en la nube, sino también por la facilidad de descarga e instalación.

    yWriter: Es un programa gratuito por escenas para novelas (Windows, Linux, Android), que deberás descargar e instalar en tu ordenador, se ha ido actualizando poco a poco, y su última versión es yWriter7 versión 7.1.3.0 (la última en utilizar controles de lista de Windows). Si quieres probarlo búscalo en: https://www.spacejock.com/yWriter.html

    escribonauta.cl: Fue creado por un escritor e informático chileno, y hasta hoy trabaja muy bien, permitiéndote guardar en la nube, escribir por capítulos, recuento de palabras en cada capítulo e incluso establecer un límite de palabras para cada parte por individual. Aunque en su conformación aún puede mejorar mucho en cuanto al sangrado y conformación de párrafos, no está nada mal, y es un espacio más para dejar copia de lo que vas escribiendo pues no necesitas instalar nada y puedes utilizar tu teléfono en cualquier lugar para escribir mientras esperas o haces tiempo. La interfaz de la plataforma es bastante amigable, carga muy rápido y no necesitas más que registrarte para utilizarla.

    Programas para autocorrección (gramática, ortografía, estilo)

    Si vas a utilizar este tipo de programas, chequea primero si tienen una extensión para tu navegador, sea Chrome, Brave, Edge o cualquier otro, por lo general hay extensiones que te facilitan el trabajo. Porque es bueno revisar personalmente, pero una ayuda extra nunca viene mal incluso para notar errores que no siempre vemos. Esto no quiere decir que los programas tengan todas las veces el ciento por ciento de la razón, pero dan un soporte increíble. Entonces, como correctores generales (multi-idioma o en inglés), podemos utilizar:

    Grammarly: Que es un corrector gramatical y de estilo con plan gratuito (sobre todo en inglés) bastante aceptable si te dedicas a la traducción e interpretación. ¿Los hay mejores? Probablemente, pero que sean de pago no garantiza que hagan el trabajo que necesitas, así que dependerá de ti encontrar o no las diferencias. Puedes verlo en: https://www.grammarly.com

    LanguageTool: Es un corrector gramatical para múltiples idiomas (incluye español), con plan gratis. Funciona bastante bien integrado en Word, pero no puedes confiarte del todo en su revisión, al final nada está por encima del ojo humano, así que te animo a que lo investigues en: https://languagetool.org

    Programas para editar (estructura, estilo avanzado, libro listo)

    Aquí incluyo herramientas pensadas para edición de fondo: ritmo, repeticiones, clichés, legibilidad, preparación del manuscrito, etc. Muchas tienen opción gratuita “Free Forever” o uso online sin pagar, como muchas plataformas, su plan gratuito tiene límites, pero hay que utilizarla según la necesidad de cada quien.

    Edición de estilo y análisis profundo

    AutoCrit: Es una herramienta especializada en narrativa, tiene plan “Free Forever” con acceso continuo a análisis básicos de estilo, ritmo y clichés. Recuerda, es un programa, puede fallar, analízalo desde: https://www.autocrit.com

    Hemingway Editor: Cuenta con una versión de escritorio de pago, aunque es gratis en la web, resulta bastante útil para simplificar texto y mejorar legibilidad. Aunque no es de los preferidos por escritores de narrativa. Revísalo en: https://hemingwayapp.com

    Aunque mi investigación para esto fue bastante larga, probé infinidad de variantes, solo he dejado las que a mi entender tienen más sentido para quienes se dedican a las letras. Cierto que nada hay como crear sobre papel, pero como al final no tiene mucho sentido hacerse enemigo de la tecnología y el progreso, creo que cada quien se formará su opinión de cómo utilizar cada cosa de forma responsable. Ojalá y esto los ayude en algo.

    De cualquier modo, hasta la próxima publicación, que la mucha buena suerte los acompañe.

    Imagen de portada: Wilhelm Gunkel en Unsplash

  • Antes de enviar tu manuscrito

    Antes de enviar tu manuscrito

    Deberías conocer estos tipos de corrección

    Como autor novel, siempre que terminas un manuscrito crees tener la historia más original y lista. Incluso, si eres un escritor de mucha experiencia, puede suceder que consideres el no necesitar ningún tipo de corrección. Sin embargo, la realidad es una historia, siempre muestra patrones de error que pueden llegar a distraen al lector.

    Claro, no todos los textos necesitan el mismo trato. Para un escritor novel, entender los tipos de corrección es como tener un mapa antes de enviar el manuscrito; para otro con experiencia, es una herramienta para autocorregir y elevar el nivel.

    Solo por si no lo conoces, aquí te dejo especificidades. Existen cinco tipos principales de correcciones:

    * Ortográfica, ortotipográfica, léxico-semántica, de estilo y reescritura.

    De cualquier forma, vamos a desglosarlos con ejemplos prácticos de correcciones reales que hemos aplicado.

    * El filtro básico: la corrección ortográfica, ya que caza errores de ortografía, acentuación y gramática elemental.

    * El cuidado del formato: la Corrección ortotipográfica, es decir: puntuación, mayúsculas, guiones y consistencia tipográfica. Muchos editores y correctores lo ven como el “maquillaje” del texto.

    * La corrección léxico-semántica: se encarga de la precisión en las palabras, evitar las ambigüedades, anfibologías, entre otras tantas posibilidades que pueden provocar confusión durante la lectura.

    * La corrección de estilo: trata sobre el pulido del texto, tanto en su forma gráfica como eufónica, ya que se mejora la claridad del texto, el ritmo y la voz.

    Hoy, con el auge de la autoedición y herramientas IA, muchos autores usan correctores automáticos para el cuidado de la ortografía, no obstante, el estilo humano continua siendo irremplazable, y aunque la correcta gramática es fundamental para lograr el preciosismo en muchos géneros literarios, no siempre es lo que prima y claro, esto es discutible, pero cuenta.

    ¿Cuál de estos tipos te genera más dudas en tus propios textos?

    Foto de portada: Roman Kravtsov en Unsplash

  • Autopublicar no es algo nuevo

    Autopublicar no es algo nuevo

    Da igual si piensas lo contrario

    Mucho se habla hoy en día sobre si autopublicar es algo mal visto por personas que también forman parte del gremio de los escritores. Pero, ¿tienen razón en verlo así?

    Cierto, que tener una cadena de distribución garantizada, ayuda a evitar dolores de cabeza con parte del proceso. Sin embargo, tampoco romanticemos la realidad, el proceso de la autopublicación tiene varias caras, aquí haremos referencia solo a una ínfima parte.

    Por partes:

    1. Autopublicar no es una gran elección en muchos sentidos: Primero, sin editores de oficio (que no siempre profesionales), correctores del mismo calibre sin los que tus libros tienen errores, tramas débiles y cubiertas no tan atractivas que no siempre ahuyentan lectores, pero influyen.

    2. El mercado está sobresaturado de personas que intentan (a saber por qué) también publicar una historia en la que creen. ¿Significa esto que son buenas? Algunas sí, otras no, todo dependerá de los que busquen los lectores.

    3. Te falta hacer el famoso «marketing» del que todo el mundo te habla, pero que nadie te enseña o indica como hacer y que no siempre es lo mejor. Puedes hacer un gran marketing, vender muchas copias e igual haber escrito un libro sin valor alguno.

    No obstante, también hay cosas positivas, ya que:

    1. Autopublicar te entrega un control total sobre la historia que has creado, regalías de hasta del 70% según la plataforma escogida

    2. Publicas cuando quieres, sin rechazos, aunque expuesto también a todo lo que pueda llegar desde el gusto propio de los lectores.

    Y como se mencionó al principio, autopublicar es algo que existe desde la Antigua Roma, con Galeno circulando sus textos sin intermediarios. Con Gutenberg en 1440. Benjamin Franklin imprimía sus panfletos, Jane Austen pagó por sus copias en 1811, Whitman costeó «Hojas de hierba» en 1855. Proust, Potter… la lista es larga.

    El fenómeno ha sido continuo, aunque limitado por costos hasta el siglo XX. El auge moderno llegó con la impresión bajo demanda en los años noventas, los libros digitales (e-books, a diferencia de los lectores que son e-readers) y plataformas como Amazon Kindle Direct Publishing (2007), que democratizaron el proceso y permitieron una explosión global, con éxitos como Cincuenta sombras de Grey o El marciano.

    Entonces, si crees que la autopublicación es algo «inferior» o reciente, despierta: siempre ha sido el camino de los arriesgados contra lo establecido.

    ¿Tú qué opinas? ¿Tradicional o indie?

    ¡Espero tu opinión en los comentarios!

    Foto de Bank Phrom en Unsplash

  • «Libros de postura» / Clásicos cubanos contemporáneos

    «Libros de postura» / Clásicos cubanos contemporáneos

    En el ámbito hispanoamericano hay un puñado de títulos cubanos que todo el mundo cita, comparte y discute… aunque una parte considerable de quienes los mencionan jamás ha pasado de las primeras páginas pero seamos menos estrictos, de las primeras cincuenta páginas. Esta visibilidad crea un canon de escaparate que oscurece obras cubanas contemporáneas mucho más arriesgadas, incómodas o simplemente vivas. Sin embargo, valdría la pena confrontar puntos de vista hasta ver si concuerdas o no sobre este tema.

    Señalamos algunos libros «de postura» muy presentes en las conversaciones literarias y exponemos unos puntos de vista con respecto a ¿cuáles son aquellas lecturas cubanas contemporáneas que abren las mismas preguntas, pero con más densidad, riesgo o actualidad?. Vamos por partes:

    1. El gran nombre y el gran salto

    Se repite, hasta cansar, la importancia de autores como Carpentier o Lezama Lima, pero no son menos las ocasiones en que se reduce su obra a un par de frases sobre «lo real maravilloso» o la «densidad barroca», que sí, nadie duda de ellos, pero muchas personas hablan sin haberlos procesado del todo. Mientras, otros narradores cubanos contemporáneos que dialogan críticamente con esa herencia apenas aparecen en las listas generales de «imprescindibles» para el público hispanoamericano.

    2. Política de escaparate frente a política de experiencia

    Obras como ciertas autobiografías o memorias de figuras políticas cubanas se citan como si todo el mundo las hubiera leído, cuando muchas veces solo se consumen sus titulares, reseñas o adaptaciones audiovisuales. No digamos que todo el mundo lo hace, pero hay «artistas» para todo.

    3. El exotismo cómodo

    Una parte de la conversación sobre narrativa cubana sigue buscando la Cuba color sepia: rumba, ruina estética, sensualidad y un toque de miseria fotogénica. Nada más lejos que eso, y aunque La Habana, incluso en ruinas, es La Habana, no es el único territorio existente en la Isla ni el único donde encontrar excelentes escritores contemporáneos, con mucho cántico oculto, verdades incómodas, imaginario social y libros que aún viajan de concurso a concurso buscando cierta legitimidad y oportunidades.

    4. Canon mediático versus canon íntimo

    Las listas de “libros cubanos que hay que leer antes de morir” o “novelas cubanas esenciales” acaban fijando un canon mediático muy útil para el turismo cultural, pero pobre para la experiencia lectora real, pues no solo pierde la oportunidad del hallazgo respecto a esos escritores que pululan en las provincias, sino también de aquellos libros que de una extremo a otro persisten en conseguir un «descentralización» de su comunicación literaria hasta encontrar un verdadero mercado.

    No hace falta enumerar los diez títulos que todo el mundo menciona: cualquier lector hispanoamericano mínimamente atento reconocería los nombres que orbitan siempre en las mismas conversaciones, listas y suplementos. Más interesante es preguntarse: ¿Cuáles son los diez libros cubanos contemporáneos que apenas aparecen en esas listas y que podrían redefinir lo que entendemos por la literatura hispanoamericana actual?

    Te proponemos que como lector, cooperemos con nosotros y nos dejes tu lista de cuáles para ti son estos diez libros imprescindibles de la literatura cubana contemporánea. Podemos prometer que si recibimos muchas respuestas, intentaremos publicar los títulos más repetidos para evitar duplicaciones.

    ¿Te animas a hacer tu lista?

    Foto de portada en este artículo de Alyssa Strohmann en Unsplash

  • Burnout en escritura y edición

    Burnout en escritura y edición

    Estrategias prácticas para la creatividad

    ¿Cuántas veces has intentado editar, reescribir o revisar un capítulo o texto mientras investigas referencias y contestas mensajes?

    Saltar entre tareas consume energía extra y reduce la calidad del trabajo. La solución es simple pero poderosa: enfócate en una cosa a la vez. Divide tu jornada en bloques dedicados.

    Aunque hay mucha explicación científica tras ello, el «burnout» o «desgaste profesional» no surge de la nada. En el entorno referente a la escritura y edición, los culpables habituales son los plazos apretados, la presión por resultados, la acumulación de tareas o el estancamiento de la productividad, entre otros factores. Imagina estar corrigiendo un manuscrito mientras piensas en el siguiente proyecto, respondes correos y luchas contra el plazo de entrega. Esa fatiga mental crea una niebla que obstruye todo: la concentración se desvanece, la motivación cae en picado y hasta las tareas más sencillas se vuelven montañas. Los síntomas son claros: irritabilidad, insomnio, extrema procrastinación e incluso resentimiento hacia lo que antes era una pasión.

    La buena noticia es que puede prevenirse e incluso revertirse con cambios reales en la rutina como:

    * Incorpora pausas estructuradas que permitan recargar el cerebro enfocándolo en otras actividades distintas a la principal.

    * Levantarse cada 50-90 minutos, caminar, estirar el cuerpo o salir al exterior.

    * En sesiones de largas de edición, revisión o escritura, esta práctica permite volver al texto con ojos frescos, y encontrar incoherencias.

    * Intenta aplicar la técnica Pomodoro: trabaja con intensidad durante 25 minutos, luego descansa 5. Después de cuatro ciclos, toma una pausa más larga de 15-30 minutos. Usa un cronómetro simple que está en tu propio teléfono. Esto evitará no solo la procrastinación, sino que entrenará tu cerebro para mantener la concentración sin agotarse.

    * Establece límites. En el entorno editorial los plazos son imprescindibles, pero tu salud lo es más.

    * Aprende a decir no o a negociar extensiones realistas.

    * Habla con tu editor o clientes y marca espacios de tiempo donde puedas atenderlo todo sin estresarte.

    Si crees que estás atravesando por una etapa de «burnout» o «desgaste profesional», considera las opciones anteriores. Al final, lidiar con ello no es solo sobrevivir, sino transformar la forma de trabajar para hacerlo sostenible y disfrutable. Verás cómo recuperas esa energía que te hace sentarte a escribir, revisar o editar con ilusión, produciendo textos mejores y más auténticos.

    Si estás lidiando con lo que te hemos descrito, cuéntanos en los comentarios: ¿Qué estrategias te han funcionado?, ¡tu experiencia puede ayudar a otros!

  • Año nuevo, retos nuevos

    Año nuevo, retos nuevos

    Suposiciones para mirar con esperanza

    Llega un nuevo año. Lo que hemos aprendido y superado no se detiene; nuevos retos aparecen para escritores, editores y amantes de la literatura. En un mundo donde lo literario en internet abarca cada vez más espacio, visualización, estrategias e increíbles modos de permanecer, publicar un libro ya no se trata solo de imprimir páginas, sino de tomar conciencia de buenas prácticas de uso con los algoritmos, utilizar mejores CTAs no comunes y optimizar los caminos hacia búsquedas que lleven lectores directos a tu obra.

    Los retos del ciberespacio son cada vez más reales: saturación de contenidos y mercados, cambios constantes en Amazon KDP, Smashwords o Bubok, así como la necesidad de implementar un mejor SEO para autores, de modo que los haga visibles entre miles de publicaciones o productos de distinto tipo.

    La democratización digital ha permitido que cualquier persona con algo de habilidad publique sus textos, sea que lleguen donde sepa o pueda. Aunque la competencia continúa siendo voraz. A pesar de los muchos aspectos negativos, tal vez es más práctico concentrarse en los positivos, ya que en la actualidad nunca fue tan accesible publicar, trazar una estrategia e implementar una serie de pasos para llegar a muchos más personas.

    Puede ser que este nuevo año traiga:

    * Un crecimiento de formatos híbridos, o sea, un aumento en la creación de ebooks y audiolibros interactivos.

    * De igual modo, suponemos un crecimiento aún más acelerado en comunidades nicho dentro de las redes sociales como BookTok y Bookstagram, que continúan llevando la delantera, pero Instagram Threads y Substack parecen ganar importancia para boletines —newsletters— literarios directos con un mayor alcance.

    * Otro gran paso será el SEO avanzado con IA ética, a pesar del disgusto de algunos creadores y la defensa de otros tantos.

    * A raíz de la dificultad creciente de los nuevos autores para encontrar un mecanismo eficiente de distribución desde las editoriales, el sector de la autoedición parece explorar un camino de aceptación y beneficios personales —más trabajoso pero asumido y controlado por los propios autores.

    Los puntos anteriores nos inducen a volcar otra mirada sobre la actual saturación del “mercado oficial” del libro, donde las relaciones interpersonales seguirán creciendo por sobre la relación editorial contractual, donde importará más el hecho de crear por vías propias cada vez mejores relatos y, por qué no, puede que hasta pensar en que un mercado real y alterno de autopublicados llegue a situarse —salvando las distancias— como un modo de ser en realidad visible sin tanta dependencia tecnológica.

    Desde nuestro mayor sentir, esperamos que este nuevo año, más allá de las suposiciones, llene a los autores de ilusión, ganas, esperanzas; que jamás desistan en su empeño por crear, agradarnos y dejar que busquemos en ese maremágnum de palabras que es el internet, su voz.

    ¡Bienvenido a 2026, que sea año de palabras y lectores!

  • Reflexiones de Ribla Editores

    Reflexiones de Ribla Editores

    Sobre un año de palabras lentas y sueños por cumplir

    Queridos lectores y amigos de Ribla Editores,

    Al cerrar 2025, llegamos a la pausa reflexiva de casi todo fin de año: «¿Qué logramos?, ¿cuánto invertimos?, ¿cuántos libros y amigos hemos perdido?». Como las páginas en blanco que preceden un nuevo capítulo. Este año, nuestro viaje como sello editorial independiente, es un testimonio de readaptación a lo que comienza, a la pasión por lo artesanal, pero sobre todo a la idea de permanecer.

    Con un sitio web iniciado en 2025, con muchos fracasos, pero aún más sueños, comenzamos a navegar el ciberespacio desde nuestro Diario introspectivo y un catálogo en gestación, todo bajo la filosofía de «libros lentos, bellos y necesarios».

    Durante 2025 aprendimos sobre la belleza del ritmo lento en un mundo acelerado. Lanzamos entradas en el Diario como «Q3» y «Documentos auditables», explorando silencio y adaptación, con la intención de que resuenen incluso terminado el año e iniciado el siguiente a través del boletín (newsletter) quincenal. Sin ruido promocional, estos textos son el inicio del refugio que pretendemos para muchos, recordándonos que la literatura no compite con scrolls infinitos, sino una invitación a detenerse. También perdimos amigos entrañables, aquellos que nos ayudaron a formarnos en este largo oficio que es trabajar con libros y autores, pero mantener la ilusión de continuar haciendo por el bien de las letras, más allá de cualquier esfuerzo.

    Por supuesto, también hubo desafíos: construir presencia en buscadores sin viralidad forzada, equilibrar lo digital con lo tangible, aunque pocos triunfos, que esperamos cosechar en el futuro a partir de colaboraciones con escritores emergentes, feedback para nutrir nuestro manifiesto.

    Desde ya, agradecemos a cualquier posible suscriptor, seguidor en Instagram y lector que pueda encontrar en nuestra página el disfrute de las palabras, una mano amiga para cuidar sus textos o sencillamente compartir.

    Con miras a 2026, prometemos más: expansión del catálogo con poesía, ensayos profundos, entradas en Diario para intentar escalar sin perder esencia, y herramientas gratuitas recomendadas para escritores, pero nada será posible sin la ayuda de lo más importante: nuestros autores y lectores.

    Seguiremos siendo refugio en el ruido.

    Con gratitud y esperanza,

    El equipo de Ribla Editores.

  • Joyas Digitales Gratuitas

    Joyas Digitales Gratuitas

    Herramientas menos conocidas que revolucionan la escritura

    Si estás buscando herramientas simples y efectivas para llevar tu escritura al siguiente nivel sin complicaciones ni costos, Reedsy Studio y Escribonauta.cl son opciones que destacan por su enfoque práctico; todo con funcionamiento online. Ambas opciones eliminan barreras técnicas y ayudan a mantener el control total del proyecto en el que se trabaje, desde la idea inicial hasta el manuscrito final.

    Reedsy Studio (rightblogger.com): es una plataforma web gratuita diseñada específicamente para autores que quieren planificar, escribir y formatear libros de forma profesional. Permite importar manuscritos existentes, organizar capítulos con una barra lateral intuitiva, establecer metas de palabras y colaborar en tiempo real. Su mayor fortaleza es el exportado gratuito a EPUB y PDF con plantillas de alta calidad tipográfica, ideal para autoedición en Amazon KDP o impresión. Pros: Interfaz limpia y libre de distracciones, autoformateo avanzado (sangrías, separación de capítulos) y previsualizaciones públicas en modo lectura. Contras: No funciona offline ni tiene app móvil nativa; las funciones premium como esbozos avanzados o estadísticas detalladas requieren complementos pagos (desde $4.99/mes). Perfecta para finalizar manuscritos y pasar directamente a publicación sin herramientas externas.

    Escribonauta (https://escribonauta.cl) es una plataforma integral chilena diseñada específicamente como herramienta de escritura creativa para escritores y autores. Su propósito principal es ayudar a organizar, desarrollar y gestionar proyectos literarios de manera eficiente, todo en un solo lugar digital. Su funcionamiento es muy parecido al de Scrivener, aunque con menos funciones, sin embargo, es eficaz para cualquier proyecto que te propongas. Entre sus características clave destacan: Crear y estructurar capítulos, construir líneas de tiempo para tramas complejas, desarrollar fichas detalladas de personajes, gestionar elementos como mundos ficticios, notas y referencias. Y todos los archivos en ella se guardan en la nube.

    Está orientada a escritores de novelas, cuentos, guiones o cualquier proyecto que requiera planificación profunda, facilitando el proceso creativo desde hasta la organización final del manuscrito.

    ¿Por qué no intentas probar tu proceso creativo y ver si fluye mejor? Estas herramientas te acompañan sin sobrecargarte.

  • Cuando las críticas duelen

    Cuando las críticas duelen

    ¿Cómo manejar la retroalimentación en el proceso editorial?

    Para los autores, la retroalimentación es casi siempre un proceso doloroso porque el texto es parte de uno mismo: cada palabra, signo y giro narrativo lleva horas de esfuerzo, dudas y una disciplina durante el proceso, que no es diferente de la que mantienen editores y correctores, al leer, marcar y entregar las críticas del texto. De ambas partes hay un aprendizaje, aunque el problema más común no es la crítica en sí, sino cuando esta se asume como un ataque personal.

    Es claro que en algunos textos la intención es definida, el uso frecuente de recursos literarios, el sujeto narrativo o lírico marcan el camino diseñado por el autor. No obstante, el puente de contacto entre el autor y editor o correctores, se rompe cuando ni uno es capaz de transmitir con claridad y solo utiliza el control de cambios sin explicaciones o el otro (el autor) no sabe establecer del todo la defensa de su propio texto, que debería erguirse como una pared infranqueable por sí mismo.

    Existen varias formas de manejar esa herida de ambas partes sin dejar de crecer.

    1. Separa el texto de tu identidad: Tu manuscrito no eres tú. Es un «producto» que creaste, pero no es tu esencia. Cuando un corrector señala que una frase es redundante o que un diálogo suena forzado, no está juzgando tu valor como persona ni tu talento como escritor sino hablando de algo que puede pulirse. Si eres de los que asumen las críticas como un ataque personal, piensa que necesitas poner distancia entre tu persona y tu obra.

    2. Lee primero sin juzgar: Cuando recibas las correcciones, no las abras de inmediato con el corazón en la mano. Mejor, lee todo el informe sin tocar el texto, las marcas, las aclaraciones e indicaciones que hayan enviado el editor o el corrector.

    3. Pregunta antes de discutir: En lugar de responder con un: «¡No!», automático, repasa los comentarios, sugerencias y cambios que te proponen, recuerda que el papel del editor y el corrector no es «aniquilar» tu obra, sino mejorarla hasta que pueda brillar de tal forma que también permita que crezcas, superes y sobrepases esos errores iniciales.

    4. Aprende a decir «no» con respeto: No tienes que aceptar todo. Si una sugerencia toca algo esencial de tu estilo o de la historia, explícalo con calma. Un editor curtido en el oficio respetará tu decisión e intentará encontrar un punto de confluencia común.

    5. Celebra los aciertos: Entre tanto tachón, suele haber comentarios positivos como la admiración por algún capítulo(s) o escena(s), estilo o personaje(s).

    La retroalimentación entre autor y editor o corrector duele al principio porque el texto puede ser vulnerable. Recuerda que toda obra es perfectible.

    ¿Te ha dolido alguna corrección reciente? Cuéntanos en los comentarios.